Por qué el tratamiento de aguas residuales es innegociable en la industria papelera
Producir una sola tonelada métrica de papel requiere más de 17.000 galones de agua. Alrededor del 85% se utiliza como agua de proceso: para desintegrar materias primas, transportar fibras y formar láminas. El resultado es un gran volumen de aguas residuales cargadas de contaminantes: sólidos efluentes, sedimentos, AOX, orgánicos clorados y altos niveles de DQO/DBO
Estas aguas residuales no sólo están sucias, sino que son químicamente complejas y peligrosas para el medio ambiente. Las fábricas deben tratarla in situ para cumplir la normativa sobre vertidos y reducir la toxicidad. El tratamiento biológico aerobio es el método preferido, a pesar de representar más del 70% de los costes de explotación. Es eficaz, minimiza los lodos y mejora la separación de líquidos y biosólidos.


